Esta semana he estado aquejada por algo que escapa al control de cualquiera y que me ha recordado la importancia de la anticipación. Me refiero a la enfermedad, ese enemigo invisible que nos resta tiempo y energía en nuestros objetivos. Aquel contra el que muy poco se puede hacer salvo mantener todo en pausa y dedicarse al descanso absoluto. A pesar de eso, muy poca gente puede tomarse vacaciones absolutas. Las responsabilidades diarias reclaman nuestra atención de manera constante, y solo podemos hacer una cosa.

Aprender a esperar lo inesperado

Este mensaje me ha quedado muy parecido a los mensajes de las películas de Kung fu, pero la sabiduría que encierra es inmensa. Ahora que estoy pasando una semana horrible por mi estado de salud y que no puedo evadir mis responsabilidades, me hubiera gustado que este mensaje calara en mí.

Sin embargo, me encuentro con que mis responsabilidades se estancan en el momento que dejo un día las cosas en pausa. Algo perfectamente evitable si me hubiera servido de la anticipación como se debe. Cuando tienes una comunidad que te sigue, fallar aunque sea solo un día es muy frustrante. Hacerlo por más es insoportable. No me imagino que el sobreesfuerzo me ayude precisamente a recuperarme, pero no puedo evitarlo. Soy una cabezota de libro y nunca mejor dicho. Lo importante aquí es que pasos podemos seguir para solucionarlo.

Apóyate en el trabajo de reserva

Los días que estaba en forma he llegado a escribir artículos para varias semanas. He podido comprobar que seguir esa pauta me ha salvado muchas veces. Sin embargo, los inconvenientes que se me presentaban no tenían que ver con la enfermedad. Por supuesto, estas acciones requieren constancia. De lo contrario vuelves una y otra vez al punto de partida.

Por eso, mi consejo si eres una persona propensa a trabajar a costa de tu salud como yo, deberías aprovechar cada lapso. Realizar tareas de reserva que te permitan estar en pausa durante un tiempo. Aunque eso nos lleva a otra pregunta: ¿Cuántas tareas de reserva debo realizar?

Me temo que esa respuesta solo puede responderla la persona que marca los ritmos y la que conoce al detalle los imprevistos que se sobrevienen. Es decir, solo lo puede determinar una misma. En mi caso, yo hacía dos artículos de reserva. Aunque visto lo visto, quizá deba plantearme alguno más y sacarle el máximo partido a la anticipación.

Utiliza los tiempos muertos

Más de una vez te he aconsejado aprovechar los intervalos de tiempo entre tareas, transporte y demás, y volveré a hacerlo. No te imaginas las veces que aprovechar ese tiempo me ha permitido a mi publicar al día. Por supuesto esta lucha continua permanece oculta a la mayoría de los lectores. Eso no significa que no exista.

Leer diez minutos, comentar alguna publicación en Facebook, o pensar en una estrategia de marketing puede llevar muy poco tiempo. No obstante, pueden ser de una enorme utilidad. No sería la primera vez que una simple conversación se transforma en una venta. Siempre me sorprende que por mucho que me prepare siempre hay alguien que me sorprende.

Evita el sobreesfuerzo

De esto he podido darme cuenta estas dos semanas. Querer cumplir los plazos de publicación de mi página web en mi estado actual me ha empujado a un total sobreesfuerzo. Algo que me ha quitado más días de trabajo que si hubiera descansado como es debido y me hubiera incorporado ya recuperada. Por eso te aconsejo que sigas los consejos anteriores y en caso de que caigas por una fuerza mayor, te tomes unos días de descanso. Así convertirás la anticipación en un aliado tan afectivo como un buen medicamento.

En mi caso, no puedo cambiar el pasado, pero este consejo lo tendré muy en cuenta la próxima vez. Es preferible hablar con tu comunidad y admitir que no te encuentras bien para seguir publicando temporalmente. Eres una persona y toda persona se merece un pequeño respiro.

Delega en terceras personas

Una vez escuche que un emprendedor de éxito tiene una característica común a un empresario de éxito. Se trata de la capacidad de delegar en otros. Si tienes la suerte de tener un equipo o el apoyo de alguien de confianza, pedirle ayuda puede marcar la diferencia.

En momentos como los actuales, pedir ayuda habría sido una buena jugada. Sin embargo, yo no cuento con ninguna persona a la que pueda delegar el trabajo de la página. Bien es cierto, que mi madre, aparte de ayudarme con las ventas se ha tomado la molestia de venir a limpiarme la casa en alguna ocasión. También me ha sorprendido cuando volviendo del trabajo helada de frío, me había dejado un puré calentito y una tortilla de patata para cenar. ¡Como no voy a quererla!

Como ves no se trata de delegar únicamente la parte técnica, sino cualquier cosa que pueda aligerar un poco la pesadez del día a día. De esta manera, tendrás más tiempo para realizar las tareas de anticipación necesarias.

 

Espero que el relato de mi día a día te haya inspirado y espero recuperarme pronto para dar el 100%. De momento puedes apuntarte al Newsletter para beneficiarte del contenido que comparto. ¡Qué tengas una semana de novela!