Tener una buena estructura es fundamental para escribir una novela profesional, incluso cuando no tienes experiencia. No solo te permite ordenar las ideas, los conflictos y los acontecimientos que suceden en el libro, sino que también facilita que el lector siga la historia sin perderse.

Dicho esto, la estructura de una novela tiene dos dimensiones: la interna, relacionada con la historia y la manera en la que se narran los acontecimientos, y la externa, que incluye las diferentes partes que componen el libro, como la cubierta, el prólogo, el cuerpo de la obra y los agradecimientos.

Una estructura adecuada te ayudará a crear una historia entretenida y coherente. Además, te permitirá presentar tu obra ante los lectores y las editoriales con un aspecto profesional que refleje tu estilo y personalidad.

Esto es muy importante porque algunos autores no siguen un orden lógico y resulta muy difícil seguir sus argumentos. Además, contar con una estructura desde el principio te ayuda a aclarar las ideas, avanzar más rápido durante la escritura y conseguir un borrador pulido que incluya todas las partes de una novela profesional.

Cómo ordenar las ideas mediante la estructura interna de una novela

Existen muchas maneras de organizar la historia de un libro. Cada estructura narrativa ofrece ventajas y plantea dificultades diferentes, por lo que es importante conocerlas antes de decidir cuál utilizar.

Elegir una estructura adecuada te ayudará a ordenar las ideas y decidir cómo presentar los acontecimientos, desarrollar los conflictos y construir la conexión emocional entre los personajes y el lector. A continuación, te presento algunas de ellas.

1. Cronología lineal: la estructura más sencilla para empezar

Orden de los acontecimientos: A – B – C – D

La cronología lineal consiste en narrar los acontecimientos en el mismo orden en el que suceden.

Es la estructura más sencilla y utilizada por los escritores más inexpertos para ordenar las ideas que le rondan en la cabeza.

Su principal ventaja es la facilidad para seguir el desarrollo de la historia y organizar los acontecimientos. Sin embargo, también presenta una dificultad: despertar el interés del lector desde el principio.

Al no comenzar necesariamente por un momento álgido de la trama, necesitas elegir un punto de partida que genere curiosidad. Puede ser un conflicto cercano, un acontecimiento interesante o una situación que requiera una explicación posterior.

Al principio, los lectores todavía no conocen a los personajes ni tienen ninguna conexión emocional con ellos. Por tanto, debes conseguir que se interesen por lo que está sucediendo y quieran continuar leyendo.

Una manera de lograrlo es presentar un acontecimiento cuya explicación solo pueda descubrirse avanzando en la historia.

En definitiva, la cronología lineal tiene dos características fundamentales:

Ventaja: su sencillez, la mejor para escritores principiantes.

Dificultad: conseguir despertar el interés del lector desde las primeras páginas.

2. Momento decisivo: empezar por un acontecimiento importante

Orden de los acontecimientos: «C» – A – B – C – D

Esta estructura consiste en seleccionar un acontecimiento importante de la trama y situarlo al principio del libro. Después, la narración regresa al inicio de la historia y continúa hasta llegar nuevamente a ese momento decisivo.

Su principal ventaja es que permite despertar rápidamente el interés del lector y mostrar desde el comienzo parte de la promesa narrativa que se ha realizado mediante la sinopsis, el género literario y la publicidad del libro.

Sin embargo, tiene una dificultad importante: debes reescribir el acontecimiento inicial para evitar revelar información que el lector necesita descubrir más adelante.

No basta con seleccionar una escena avanzada de la novela y trasladarla directamente al comienzo. Para ordenar las ideas en una estructura de este tipo es necesario adaptar esta parte.

Un ejemplo sobre cómo crear una conexión emocional

Esta fue la estructura que elegí para mi novela IVANVIC.

Para reescribir el acontecimiento inicial, decidí centrarme en los sentimientos del personaje y presentarlos de la manera más cercana posible.

La razón es sencilla: al principio de la novela todavía no existe una conexión emocional entre el lector y los personajes. En una narración lineal, esta suele construirse capítulo a capítulo, pero cuando empezamos por un acontecimiento decisivo necesitamos crear esa conexión mucho antes.

Imagina que una persona te detiene por la calle y te dice que su mejor amigo ha sido asesinado por un miembro del crimen organizado.

Es una situación impactante, pero probablemente te preguntarías por qué te está contando aquello y qué tiene que ver contigo.

Eso mismo podría sucederle al lector si presentamos directamente el acontecimiento sin construir una conexión emocional previa.

Por eso, en IVANVIC decidí centrarme en lo devastado que se sentía el personaje mientras estaba en el hospital tras la muerte de su amigo.

Muchas personas han vivido la angustia de encontrarse en un hospital preocupadas por un familiar o un amigo. Conocen esa sensación de rabia, impotencia y miedo ante una situación que no pueden controlar.

Es mucho más probable que el lector empatice con esos sentimientos que con una explicación directa sobre el asesinato cometido por un miembro de una organización criminal.

De esta manera, el acontecimiento mantiene su impacto y secretismo, pero también permite conectar emocionalmente con el protagonista.

3. Estructura de asociación: personajes cuyas historias convergen o divergen

La estructura de asociación se caracteriza por presentar personajes cuyas historias se acercan o se separan a medida que avanza la trama.

Existen dos posibilidades:

La primera consiste en comenzar con personajes que se conocen y que, conforme se desarrolla la narración, van separándose. Esto permite mostrar diferentes perspectivas de los acontecimientos.

La segunda consiste en presentar personajes que inicialmente pertenecen a mundos completamente distintos, tanto espacial como socialmente, y cuyas historias terminan convergiendo.

Ejemplo de estructura de asociación en Bajo el mismo sol

Esta fue la estructura que elegí para mi primera novela, Bajo el mismo sol.

La historia parte de tres personajes: un esclavo, una mujer de alta cuna y un contrabandista.

Al principio no tienen ninguna relación entre ellos. Pertenecen a contextos sociales y profesionales diferentes y, además, sus historias comienzan en lugares distintos del mundo.

Sin embargo, llega un momento en la trama en el que los caminos de los tres personajes convergen.

El principal beneficio de esta estructura es que permite centrar la atención del lector en cada personaje por separado.

Al no existir tantas distracciones, resulta más sencillo crear una conexión emocional y mostrar su evolución. El lector dispone de tiempo para conocerlos individualmente, comprender sus circunstancias y empatizar con sus conflictos.

La mayor dificultad aparece cuando necesitas encontrar una razón convincente para que los personajes terminen coincidiendo. En este punto, la intervención de un personaje angular es una táctica muy útil.

Se trata de un personaje que funciona como elemento de conexión y permite que otros protagonistas, que en circunstancias normales jamás se habrían conocido, converjan en un lugar concreto con intereses relacionados.

También es posible conseguirlo mediante un acontecimiento.

Por ejemplo, puedes presentar personajes cuyas historias inicialmente no tienen nada que ver y utilizar una catástrofe, un atentado o una guerra como circunstancia que termina uniendo sus caminos.

El desafío está en conseguir que esa convergencia resulte coherente con todo lo que has narrado previamente.

4. Cronología inversa: contar una historia desde el final

Orden de los acontecimientos: D – C – B – A 

La cronología inversa consiste en ordenar las ideas desde el final de la historia hasta llegar al principio. Es una de las estructuras más exigentes porque obliga a construir un hilo narrativo en sentido contrario al habitual.

El principal desafío es conseguir que todos los acontecimientos encajen y que el lector pueda seguirlos sin perderse.

Cada vez que avanzas a un nuevo capítulo, en realidad retrocedes en el tiempo. Por tanto, necesitas establecer conexiones con los acontecimientos que ya has narrado.

Para conseguirlo, debes tener muy clara toda la historia y haber pensado previamente cómo se relacionan sus diferentes partes. No basta con memorizar los acontecimientos o los perfiles de los personajes. Necesitas interiorizar completamente la trama.

A pesar de su dificultad, esta estructura ofrece dos ventajas interesantes:

La primera está relacionada con la capacidad para captar la atención del lector. En una cronología convencional, los cliffhangers suelen aparecer al final de los capítulos para generar expectación. En una cronología inversa, esos recursos pueden transformarse en ganchos situados al comienzo de cada capítulo.

La segunda ventaja está relacionada con las redes sociales. Cuando terminas de escribir una novela, normalmente tienes que seleccionar sus acontecimientos más interesantes y reconstruir el proceso que ha llevado hasta ellos para crear contenido promocional.

En cierto modo, estás elaborando una cronología inversa. Si tu libro ya utiliza esa estructura desde el principio, parte de ese trabajo está hecho.

Puedes aprovechar esa organización para crear vídeos, grabarlos, realizar una edición sencilla y publicarlos.

Por tanto, aunque es una estructura exigente, puede resultar especialmente interesante para escritores que tienen claro que quieren utilizar las redes sociales para promocionar sus obras.

Cómo ordenar las ideas en la parte externa de un libro

Además de ordenar las ideas y los acontecimientos que forman la historia, necesitas organizar los elementos externos de la novela.

Las partes básicas de un libro editado incluyen la cubierta, la contraportada, las páginas preliminares, el prólogo, el cuerpo del libro, los agradecimientos y el índice.

Cada uno de estos elementos cumple una función dentro de la presentación de la obra.

1. La cubierta: la primera impresión del lector

La cubierta es uno de los elementos más importantes de un libro porque constituye la primera impresión que recibe el lector.

Debe cumplir dos condiciones fundamentales: coherencia con el contenido y disrupción visual.

Coherencia entre la cubierta y la historia

Los elementos de la portada deben reflejar algún aspecto importante de la novela.

Puede tratarse de un elemento intrigante de la trama, un detalle relacionado con la temática o una imagen que despierte curiosidad sobre lo que el lector encontrará en el interior.

La cubierta debe guardar relación con el tipo de historia que has escrito.

Por ejemplo, Bajo el mismo sol es una novela histórica sobre la libertad que también puede encuadrarse dentro del género de aventuras.

Su título hace referencia a la estructura elegida para los capítulos. Cada uno transcurre en un punto distinto del planeta y presenta la perspectiva de unos personajes y ambientes concretos.

El título funciona como elemento unificador y muestra que los acontecimientos narrados no están aislados, sino que tendrán consecuencias en capítulos posteriores.

Por tanto, la portada debe reflejar algún elemento que permita intuir el contenido de la obra.

Disrupción visual: conseguir que el libro destaque

La segunda condición es que la cubierta llame la atención.

Debes recordar que tu libro probablemente estará rodeado de muchas otras obras en una estantería.

Si quieres que un lector se detenga a observarlo, necesitas que destaque visualmente.

Por eso, no recomiendo limitarse a copiar las tipografías, imágenes y patrones habituales de las novelas del mismo género.

Aunque existen estilos comunes dentro de cada categoría literaria, reproducirlos puede hacer que tu libro pase desapercibido.

Algunos autores incluso observan las cubiertas más habituales de su género y deciden hacer lo contrario para diferenciarse.

Lo importante es conseguir una imagen llamativa que también guarde relación con la historia.

Ejemplos de las cubiertas de Bajo el mismo sol e IVANVIC

En el caso de Bajo el mismo sol, la cubierta fue creada por la editorial.

Yo elegí una de las imágenes que me ofrecieron, aunque inicialmente tenía un contraste de colores bastante suave.

El atardecer apenas destacaba, por lo que pedí que aumentaran el contraste para conseguir una imagen visualmente más llamativa.

La portada de IVANVIC, en cambio, la diseñé completamente yo.

Elegí representar un momento intrigante de la trama, con una sensación de peligro inminente y unas letras blancas que destacan sobre la imagen.

Aunque podría haber creado una cubierta todavía más disruptiva, me gustó el resultado y decidí mantenerlo.

Además, entre las personas a las que he preguntado, esta portada ha tenido una mejor acogida.

Esto demuestra que contar con una editorial no es siempre una necesidad para conseguir una buena cubierta. En determinados casos, puede funcionar como un complemento para el autor.

Lo esencial es que la portada sea llamativa, esté relacionada con la novela y consiga destacar frente a otras obras.

2. La contraportada y la sinopsis

La contraportada forma parte de la presentación exterior del libro. En ella puedes incluir la sinopsis y una pequeña descripción del autor.

Algunos libros incorporan solapas donde se coloca esta información, mientras que otros la presentan en las páginas interiores. Personalmente, prefiero prescindir de las solapas.

Cómo debe ser la sinopsis de una novela

La sinopsis tiene que resultar interesante y despertar la curiosidad del lector. No debe limitarse a resumir toda la historia.

Su objetivo es presentar información suficiente para generar expectación, pero dejando preguntas abiertas que solo puedan responderse leyendo el libro.

En otras palabras, debe conseguir que el lector quiera descubrir qué sucede después.

La sinopsis de IVANVIC sigue precisamente ese planteamiento: presentar acontecimientos intrigantes sin resolver todas las preguntas.

Qué información incluir sobre el autor

La descripción del autor también debe resultar interesante. Puedes comentar algún aspecto relacionado con la trama o explicar parte del proceso que has seguido para crear ese libro en concreto.

La información puede colocarse en la contraportada, en una solapa o en el interior, dependiendo de cómo quieras presentar la obra.

3. Las páginas preliminares y la hoja de guarda

Después de la cubierta se puede incorporar una portada interior que reproduzca la imagen de la cubierta. También conviene dejar una hoja de guarda en blanco.

Esta página puede utilizarse para firmar ejemplares y cumple una función de protección dentro del libro.

En una de sus caras, por delante o por detrás, pueden incluirse los datos relacionados con los derechos de la obra. Algo muy importante para proteger nuestra novela.

Entre ellos se encuentran el título, el nombre del autor, la indicación de derechos reservados cuando corresponda y la fecha de edición.

Esta información sirve para dejar constancia de los derechos sobre el libro y disuadir a quienes intentan plagiar obras o revenderlas sin autorización.

Para mayor seguridad, también conviene registrar la obra en el organismo de propiedad intelectual correspondiente antes de publicar.

En España, además, existen entidades como CEDRO que ofrecen protección adicional relacionada con los derechos de autor.

4. El prólogo: presentar el libro sin revelar la trama

El prólogo es una introducción a la obra. Puede considerarse una ampliación de la presentación del libro, en la que se comentan aspectos interesantes de la trama, del proceso de creación o de la experiencia que ha supuesto escribirlo o leerlo.

También puedes hablar sobre alguna circunstancia emocionante relacionada con su desarrollo. Lo importante es evitar revelar información esencial de la historia y ordenar las ideas de manera coherente y emocionante.

¿Quién debe escribir el prólogo?

Tradicionalmente, el prólogo puede estar escrito por una persona diferente del autor.

Por ejemplo, alguien que haya participado en el desarrollo del libro, que haya colaborado durante su escritura o que quiera explicar qué ha significado para él su lectura.

Sin embargo, no es obligatorio recurrir a otra persona.

Puedes escribirlo tú mismo, ya que conoces tu obra mejor que nadie y probablemente tienes aspectos interesantes que compartir.

En cualquier caso, procura que no sea demasiado extenso y evita desvelar acontecimientos importantes.

Recuerda que, si lo bueno es breve, dos veces bueno.

5. El cuerpo del libro: el contenido principal de la novela

Después del prólogo llega el cuerpo del libro.

Aquí se incorpora el borrador que has desarrollado y revisado durante el proceso de escritura.

Es la parte principal de la obra y contiene la historia que has construido mediante la estructura narrativa elegida.

Antes de llegar a esta fase, el texto debe haber pasado por las revisiones y correcciones necesarias para que puedas considerarlo terminado.

Una vez preparado, se incorpora al conjunto de elementos que forman el libro editado.

6. Agradecimientos y dedicatorias

Los agradecimientos son el espacio donde puedes reconocer la ayuda y el apoyo que has recibido durante la creación de la novela.

Puedes dedicarlos a personas que hayan tenido alguna relación emocional o práctica con el desarrollo del libro.

Por ejemplo, alguien que te haya apoyado durante el proceso de escritura, una persona que haya colaborado con la documentación o alguien que haya servido de inspiración.

También puedes agradecer a los lectores el tiempo que dedicarán a conocer tu historia.

Personalmente, he utilizado esta última opción en varias ocasiones.

Algunos autores colocan las dedicatorias al principio de sus obras, aunque yo prefiero situarlas al final.

No es necesario extenderse demasiado. Normalmente, una cara de una hoja es suficiente para expresar los agradecimientos que consideres oportunos.

7. El índice y la preparación final del libro

El índice es otro de los elementos que pueden formar parte de la estructura externa de una novela.

Una vez que has organizado la cubierta, las páginas preliminares, el prólogo, el cuerpo del libro y los agradecimientos, tienes preparados los elementos básicos para afrontar la edición.

La corrección del texto y la maquetación requieren tiempo y constituyen una parte técnica del proceso editorial que puede tratarse de manera independiente a la creación de la historia y sus personajes.

Ordenar las ideas para escribir una novela coherente y prepararla para publicar

La estructura de una novela influye tanto en la manera de contar la historia como en la presentación final del libro.

A nivel interno, elegir entre una estructura u otra condicionará cómo se desarrollan los acontecimientos y cómo los percibe el lector.

Cada alternativa presenta ventajas y dificultades. Algunas resultan especialmente sencillas para escritores principiantes, mientras que otras exigen una mayor planificación, experiencia o documentación.

A nivel externo, la cubierta, la sinopsis, las páginas preliminares, el prólogo, el cuerpo del libro y los agradecimientos contribuyen a presentar la obra de manera profesional.

Por tanto, ordenar las ideas no consiste únicamente en decidir qué sucede primero y qué ocurre después. También implica dar coherencia al conjunto de la novela, facilitar su lectura y preparar una presentación capaz de despertar el interés del público.

Con una estructura interna bien definida, un borrador revisado y las partes externas organizadas, tendrás los elementos fundamentales para editar y publicar tu libro.

Después de este mamotreto, te mereces un merecido descanso. Decide que estructura quieres usar y ponte a ello. Hasta la próxima y que tengas una semana de novela.