Para crear un buen personaje es necesario definir sus características principales, comprender su personalidad y darle la suficiente profundidad para que el lector pueda empatizar con él.
Una vez definidos los macroconflictos y microconflictos de la trama, tenemos que decidir qué personajes van a interactuar con ellos, cuáles pueden provocarlos y cómo evolucionará la relación entre los distintos personajes que intervienen.
Para conseguirlo, el primer paso es crear una ficha de personaje que nos permita tener claras sus características esenciales.
Cómo crear un buen personaje con una ficha de personaje
La ficha de personaje debe ayudarnos a recordar rápidamente los elementos más importantes de cada personaje.
Podemos añadir tantos datos como consideremos necesarios, pero la ficha no debería convertirse en un documento excesivamente extenso. Si incluye demasiada información, podemos terminar dedicando muchas horas a revisarla sin comprender realmente cuál es la esencia del personaje.
Como mínimo, una buena ficha de personaje debería incluir tres elementos:
Descripción física.
Personalidad.
Biografía.
Descripción física para dar forma al personaje
La descripción física es uno de los elementos más sencillos de definir, pero también es importante mantenerla durante toda la historia para crear un buen personaje.
Si hemos decidido que un personaje tiene unas determinadas características físicas, debemos evitar que estas cambien posteriormente sin motivo.
Que un personaje sea descrito de una forma y aparezca después con características distintas puede reflejar una falta de interés del autor por sus propios personajes.
Personalidad y características emocionales
El segundo elemento que debemos definir son las características emocionales del personaje.
Tenemos que preguntarnos qué tipo de persona es en esencia. Puede ser una persona irascible, amable, caprichosa, narcisista o tener cualquier otra característica que determine su forma de actuar.
Definir esta personalidad es fundamental porque diferentes tipos de personas reaccionarán de manera distinta ante un mismo conflicto.
Una persona narcisista no interactuará igual ante una situación que una persona muy humilde. De la misma manera, alguien irascible no responderá como una persona que tenga una paciencia inmensa.
La congruencia en la personalidad del personaje
Al definir la personalidad, debemos buscar la congruencia.
El personaje tiene que actuar de acuerdo con sus propios estándares morales. Estos estándares no tienen por qué ser buenos desde nuestro punto de vista, pero sí deben contar con algún tipo de justificación interna.
También debemos diferenciar entre contradicción e incongruencia si queremos crear un buen personaje.
La contradicción permite crear un personaje más profundo y humano introduciendo características peculiares que sorprenden al lector. Mientras, que la congruencia ayuda a que sus acciones tengan sentido dentro de la personalidad que hemos establecido. La incongruencia sería lo opuesto a lo anterior y es un fallo que delata a un autor sin experiencia.
Para profundizar sobre estos términos puedes acudir al video correspondiente en el canal de YouTube.
Cómo saber si hemos conseguido crear un buen personaje
Existe un ejercicio muy sencillo para comprobar si hemos definido correctamente la personalidad de nuestros personajes: enfrentarlos al mismo conflicto.
Imaginemos una misma situación y preguntémonos cómo reaccionaría el personaje A, cómo reaccionaría el personaje B y cómo reaccionaría el personaje C.
Si cada uno responde de una manera claramente relacionada con su personalidad, probablemente los personajes estén bien diferenciados.
En cambio, si todos reaccionan prácticamente igual, deberíamos plantearnos si realmente necesitamos tantos personajes o si debemos trabajar mejor sus diferencias.
Ejemplo de diferentes reacciones ante un mismo conflicto
En Bajo el mismo sol, una forma de comprobar las diferencias entre los protagonistas Jamal, Lidia y Walker fue enfrentarlos a la misma situación.
Por ejemplo, podemos observar cómo reaccionaría cada uno ante una persona que intenta engañarlos.
Lidia, al ser tan inocente, se dejaría engañar inicialmente y probablemente no descubriría el engaño hasta que fuera demasiado tarde, como sucede en varias ocasiones, especialmente al principio de la novela.
Walker desconfiaría ligeramente y buscaría alternativas. Sin embargo, lo haría a escondidas porque es demasiado educado para enfrentarse directamente a esa persona.
Jamal reaccionaría de una manera completamente diferente. Debido a su carácter, podría enfrentarse directamente a la otra persona o tratar de engañarla para hacerle todavía más daño y obligarla a contar la verdad.
A diferencia de los otros dos personajes, a Jamal no le preocupan las apariencias ni tienen ninguna consideración con este perfil de antagonista.
La biografía para dar profundidad al personaje
Después de definir la descripción física y la personalidad, debemos darle profundidad al personaje mediante su biografía.
Las personas somos de una determinada manera como consecuencia de nuestro carácter y de las experiencias acumuladas a lo largo de nuestra vida.
Por tanto, si hemos decidido que un personaje va a ser irascible, debemos construir una historia que explique por qué esa persona ha desarrollado ese tipo de personalidad.
Quizás haya vivido situaciones muy duras, conflictos familiares u otras experiencias que la hayan convertido en una persona irascible e intolerante ante determinadas cosas.
Qué incluir en la biografía del personaje
No es necesario incluir cada detalle de la vida del personaje.
La biografía debe recoger los acontecimientos más importantes que ha vivido, especialmente aquellos que permitan respaldar sus patrones emocionales o explicar su personalidad.
También podemos añadir otros elementos si nos ayudan a dar más profundidad al personaje.
Hobbies, gustos y otros rasgos del personaje
Podemos incluir sus hobbies, las cosas que le gusta hacer, aquello que le relaja o aquello que le enfada.
Estos elementos también deberían aplicarse a los antagonistas.
Todas las personas, por malas que sean, tienen hobbies, cosas que les gustan, cosas que las relajan y situaciones que las enfadan.
Añadir estos elementos a la ficha puede hacer que tanto el protagonista como el antagonista resulten más humanos.
Cómo crear un buen personaje al final de la historia
Para crear un buen personaje, no solo debemos pensar cómo es al comienzo de la trama. También debemos decidir qué tipo de persona queremos que sea al final.
Los acontecimientos de la historia provocarán una transformación en los personajes principales.
Por esta razón, cuando estamos construyendo la trama y preparando la ficha del personaje conviene tener claro qué tipo de persona queremos que surja de esa transformación.
Ejemplo de evolución de un personaje
En Bajo el mismo sol, Lidia Warbouth comienza siendo una niña fantasiosa criada entre algodones que piensa que todo el mundo es bueno por naturaleza, especialmente aquellas personas que actúan con amabilidad y elegancia.
A lo largo de la trama vive diferentes situaciones que hacen que cambie.
Al final de la trilogía encontramos a una mujer que ya no se cree las zalamerías de los demás, que sabe leer entre líneas, que es muy observadora y que posee una fortaleza mental muy superior a la media.
En este momento de la construcción de la historia no es necesario desarrollar todavía toda la evolución del personaje. Lo importante es decidir qué tipo de persona queremos que sea al final.
Cómo conseguir un buen personaje que emocione al lector
Una vez creada la ficha, debemos dotar al protagonista o al personaje de debilidades y fortalezas que puedan apreciarse durante los conflictos o después de ellos.
El lector no debería encontrarse con un personaje invulnerable que responde de manera desapasionada ante todo lo que sucede.
Para crear un buen personaje lo que ocurre en la trama debe afectarle.
Tiene que existir una emoción detrás de sus acciones y cada uno de los conflictos debe plantar en él la semilla de una futura transformación.
Mostrar las reflexiones durante los conflictos
Una forma de conseguirlo es incluir reflexiones del personaje durante los conflictos.
Estas reflexiones pueden mostrarse mediante un narrador omnisciente que permita al lector conocer lo que sucede en la mente del personaje.
También pueden descubrirse mediante la interacción entre dos personajes y a través de sus diálogos.
En Bajo el mismo sol, por ejemplo, la mayoría de los capítulos están estructurados desde el punto de vista de los tres protagonistas. En un capítulo acompañamos a Walker, en otro a Lidia y en otro a Jamal.
Esta misma técnica puede utilizarse con los antagonistas. Existen capítulos en los que los antagonistas toman el mando y el lector puede observar lo que sucede desde su perspectiva.
Sin embargo, esto no aparece hasta aproximadamente la mitad del libro o posteriormente porque las tramas de los antagonistas permanecen ocultas al principio de la lectura.
Qué tipo de narrador elegir para la historia
El narrador puede elegirse en función de la profundidad y/o perspectiva que queramos dar al libro.
Narrador en primera persona
Podemos utilizar un narrador en primera persona si estamos escribiendo una especie de novela biográfica o una historia narrada desde la perspectiva de un personaje concreto.
Esta elección implica ciertas limitaciones a la hora de crear un buen personaje. El personaje no puede ver más allá de su propia percepción y de su propia subjetividad.
Narrador en segunda persona
También podemos utilizar un narrador en segunda persona.
Es una opción muy compleja, pero permite generar cierta complicidad entre lector y autor porque se establece una conversación de tú a tú.
Narrador en tercera persona
En tercera persona podemos utilizar dos tipos de narrador.
Por un lado, está el narrador omnisciente, que conoce todo sobre todos los personajes, incluidos sus sentimientos.
Por otro lado, podemos utilizar un narrador que funciona como una especie de testigo.
Este narrador puede observar todo lo que sucede, pero no entra directamente en los sentimientos de los personajes. En ese caso, el lector tiene que descubrir esos sentimientos mediante los acontecimientos o los diálogos.
¿Se pueden mezclar distintos tipos de narrador para crear un buen personaje?
Es posible mezclar narradores.
De hecho, en los libros pueden aparecer combinados y podemos hablar de un narrador múltiple.
Un narrador puede utilizar la primera persona en determinados momentos y ser omnisciente en otros.
Sin embargo, utilizar diferentes narradores de forma alternativa exige contar con una estructura bien diseñada para evitar confundir al lector.
Para empezar, no es recomendable.
Es preferible dominar primero las bases y, cuando estén interiorizadas, comenzar a mezclar técnicas narrativas o añadir figuras retóricas para aportar mayor profundidad y riqueza al texto.
Evitar la parálisis por análisis al crear un buen personaje
Intentar perfeccionar demasiado determinados aspectos, como el tipo de narrador, puede provocar que dejemos de lado otros elementos necesarios para alcanzar el objetivo de escribir la novela.
Esto puede convertirse en parálisis por análisis o procrastinación.
Por eso, para aprender a crear un buen personaje, lo mejor es experimentar.
Enfrenta tus personajes a microconflictos
Después de crear las fichas de los personajes, podemos empezar a enfrentarlos a distintos microconflictos para comprobar cómo responden.
Esto nos permite observar si cada personaje actúa de acuerdo con su personalidad, si sus respuestas son suficientemente diferentes de las de los demás y si las características que hemos definido funcionan cuando el personaje comienza a enfrentarse a los acontecimientos de la historia.
Ahora tienes los ingredientes necesarios para crear un buen personaje como todo un profesional. Practica y experimenta con tus personajes hasta el próximo artículo sobre cómo crear una novela paso a paso.
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