Bienvenidos, descubridores de historias, a esta segunda entrega de cómo escribir un libro paso a paso para conectar con el lector. Si no has visto el artículo anterior, te recomiendo que accedas a él a través del enlace y sigas la serie en orden.
Si has hecho los deberes y ya tienes clara tu motivación, así como los valores que quieres transmitir con tu libro, podemos pasar al segundo paso: decidir qué temas quieres incluir en tu historia.
Porque tener un mensaje no es suficiente. Ahora necesitas encontrar la manera de convertirlo en situaciones, conflictos y emociones capaces de conectar con el lector.
Elige los temas que quieres desarrollar en tu libro
El primer paso consiste en preguntarte qué quieres mostrar para transmitir el mensaje de tu obra.
¿De qué va a tratar realmente tu libro?
No me refiero únicamente a su argumento. Una novela puede hablar de un asesinato, una relación sentimental o una aventura fantástica y, en realidad, estar explorando asuntos mucho más profundos, como el miedo, la familia, la ambición, la pérdida o la necesidad de arriesgarse.
Esto se entiende mucho mejor con un ejemplo.
Mi última novela, IVANVIC, habla de la necesidad de arriesgarse cuando nos adentramos en un mundo completamente desconocido y de cómo, precisamente en los momentos difíciles, salen a relucir nuestros verdaderos valores.
Un ejemplo práctico: los temas de IVANVIC
A partir de esa idea principal, decidí desarrollar varios temas.
El primero es lo duro que puede resultar dedicarse a un proyecto empresarial y enfrentarse al miedo de perder todo lo que has construido.
El segundo aborda cómo las decisiones y acciones de los padres pueden afectar a la felicidad y al bienestar de sus hijos.
Y el tercero analiza cómo refugiarse excesivamente en el trabajo puede deteriorar nuestras relaciones personales. Al mismo tiempo, cómo los problemas personales pueden terminar afectando a nuestra vida profesional.
Son cuestiones incómodas que muchas personas viven cada día. Precisamente por eso pueden ayudarte a conectar con el lector de una forma mucho más profunda.
Para conectar con el lector elige temas que generen incomodidad
Aquí aparece una de las claves más importantes de todo este proceso: los temas que elijas deberían provocar una reacción.
Eso significa que habrá personas que no estén de acuerdo con tu visión. Algunas incluso pueden rechazarla por completo. Y tienes que estar preparado para ello.
Ningún escritor que haya trascendido a lo largo de la historia lo ha conseguido convirtiéndose en un sucedáneo de otros autores o intentando agradar absolutamente a todo el mundo. Debes plasmar tus valores, tus preocupaciones y aquellos temas que realmente te interesan sin esperar la aprobación de todo el mundo.
Porque nunca le vas a gustar a todos.
La incomodidad puede ayudarte a conectar con el lector adecuado
La incomodidad puede convertirse en una aliada.
Habrá lectores que consideren censurables algunos de tus planteamientos. Otros estarán completamente en contra de tus personajes o de las decisiones que toman. Y eso traerá críticas y opiniones negativas. Sin embargo, si partes desde el principio de la idea de que esas reacciones son inevitables, dejarán de preocuparte tanto.
Tu objetivo no debería ser convencer a todo el mundo. Tu objetivo debería ser conectar con el lector que puede identificarse, emocionarse o reflexionar con aquello que quieres contar.
Cuando escribes intentando gustar a cualquiera, corres el riesgo de no significar demasiado para nadie.
Escoge el género adecuado para desarrollar tus temas
Una vez que tienes claros los temas que quieres incluir, llega la siguiente decisión: elegir el contexto en el que vas a desarrollar tu historia.
¿Qué tipo de libro encaja mejor con esos temas?
¿Una novela de fantasía? ¿Un thriller? ¿Una novela romántica? ¿Una historia de aventuras?
Se trata de escoger el marco que mejor combine con aquello que quieres contar.
Si tienes dudas entre varios géneros, puedes comenzar por aquel con el que te sientas más seguro y cómodo.
Escribir debería ser una experiencia enriquecedora. El proceso te permite conocerte mejor y reflexionar profundamente sobre asuntos que te interesan. Si eliges un género que disfrutas, adaptarte a sus peculiaridades será mucho más sencillo y el proceso de documentación resultará más ameno.
Cómo elegí el género de IVANVIC
En mi caso, llegué a la conclusión de que los temas que había elegido funcionaban especialmente bien dentro de un thriller.
Este género permite mantener una tensión constante. El lector es consciente de que, en cualquier momento, la situación puede torcerse y el protagonista puede acabar perdiendo todo aquello que ha construido.
Esa tensión encajaba perfectamente con conflicto principal que se desarrolla en IVANVIC.
Elegir correctamente el género también puede facilitar que la historia consiga conectar con el lector, porque las convenciones de cada género generan determinadas expectativas emocionales.
¿Debes escribir siempre dentro del mismo género?
Cuando ya tienes varios libros a tus espaldas, cambiar de género puede convertirse en un reto literario muy interesante.
Yo lo comparo con esos actores que de repente interpretan un personaje completamente alejado de su personalidad o papeles habituales y necesitan aprender a observar el mundo desde una perspectiva diferente.
Sin embargo, todo depende de cómo seas tú como persona y de qué tipo de autor quieras convertirte. Hay escritores que se han consagrado dentro de un único género y cuya marca personal está completamente asociada a él. También es una opción perfectamente válida.
Cómo adaptar un tema al género que escribes
Si los temas que quieres desarrollar inicialmente no parecen encajar demasiado bien con tu género habitual, no significa necesariamente que tengas que abandonarlo. Puedes adaptar el tema a las características del género.
Una historia sobre relaciones familiares puede desarrollarse dentro de un drama, pero también dentro de un thriller, una novela fantástica o incluso una historia de ciencia ficción.
El tema puede ser similar. Lo que cambia es la forma de representarlo. Por eso, antes de descartar una idea, pregúntate cómo podrías transformarla para que encaje en el universo narrativo que has elegido.
Investiga las características del género elegido
Una vez escogido el género, conviene investigar cuáles son sus características principales. No necesitas crear un tratado teórico. Basta con elaborar una pequeña hoja de ruta que puedas consultar durante la creación del borrador, la trama y los personajes.
Puedes preguntarte:
- ¿Qué espera encontrar normalmente el lector de este género?
- ¿Qué ritmo suelen tener estas historias?
- ¿Qué elementos aparecen de manera recurrente?
- ¿Qué emociones busca experimentar el lector de este tipo de novelas?
Estas preguntas pueden ayudarte tanto a construir la historia como a conectar con el lector respetando, o rompiendo conscientemente, determinadas expectativas.
Lee libros del mismo género
Esta investigación debería complementarse con una práctica indispensable: leer novelas pertenecientes al mismo género que quieres escribir.
La lectura entrena de manera inequívoca tu músculo creativo. Cuantas más historias conozcas, más sencillo será identificar las particularidades de un género mediante ejemplos prácticos.
Empezarás a comprender cómo otros autores generan tensión, construyen personajes, introducen información, crean giros o desarrollan determinados conflictos.
No se trata de copiar.
Se trata de comprender las herramientas narrativas que tienes disponibles. La creación del mundo y del contexto de una novela merece un análisis mucho más profundo, así que profundizaremos en ella en próximos artículos.
Cómo conectar con el lector a través de los temas de tu novela
Llegados a este punto, ya tienes dos elementos fundamentales:
Los temas que quieres tratar y el género donde vas a desarrollarlos.
Pero ahora aparece una pregunta todavía más importante:
¿Cómo puedo hacer que esos temas le importen al lector?
En otras palabras, ¿cómo conseguir que aquello que a ti te interesa también genere una reacción emocional en otra persona?
Esta es una de las grandes claves para conectar con el lector. Necesitas dejar de trabajar únicamente con conceptos abstractos y empezar a convertirlos en experiencias humanas reconocibles.
Situación y comprensión: dos claves para conectar con el lector
Para crear una conexión emocional con una persona que no conocemos necesitamos trabajar principalmente con dos elementos: situación y comprensión.
¿Qué significa situación?
La situación aparece cuando el lector ha pasado personalmente por algo parecido a aquello que plantea la historia. Por ejemplo, una persona que ha creado una empresa puede identificarse inmediatamente con un protagonista que teme perder el negocio al que ha dedicado los últimos diez años de su vida.
No necesita imaginar completamente ese miedo. Lo conoce. Lo ha vivido.
Y esa experiencia compartida facilita enormemente conectar con el lector.
Qué significa comprensión
La comprensión es diferente. Un lector no necesita haber vivido exactamente la misma experiencia para entender los puntos de dolor que provoca.
Puede no haber creado jamás una empresa y, sin embargo, comprender perfectamente lo que significa tener miedo a perder algo por lo que has luchado durante años.
Ahí aparece la empatía. Y esa diferencia es fundamental.
El lector no necesita vivir lo mismo que tu protagonista
Uno de los errores que podemos cometer es pensar que únicamente conseguiremos conectar con el lector cuando haya experimentado la misma situación que nuestro personaje.
No es así. De hecho, gran parte de los lectores probablemente nunca habrá vivido las circunstancias concretas que estás narrando.
Las personas no compran novelas únicamente porque estén viviendo exactamente la misma situación que el protagonista. Las compran porque comprenden o reconocen los puntos de dolor que plantea esa situación.
Ese es el verdadero puente emocional.
Conectar con el lector a través de la empatía por experiencia compartida
Pongamos un ejemplo.
Yo no tengo hijos, pero puedo empatizar con el dolor de una madre porque dentro de mi entorno familiar he visto a mujeres sufrir profundamente por perder el cariño de sus hijos.
Cuando leo una historia que aborda una experiencia parecida, no necesariamente pienso en el personaje ficticio. Puede que piense en esa persona de mi familia.
La historia activa una experiencia emocional que ya conozco. Podemos llamar a esto empatía por experiencia compartida.
Y es una herramienta extremadamente poderosa para conectar con el lector, porque amplía muchísimo el número de personas capaces de identificarse emocionalmente con una historia.
Tus lectores potenciales son más numerosos de lo que imaginas
Piensa en una situación concreta. Tal vez solo una persona esté viviendo directamente una enfermedad, una ruptura, un fracaso empresarial o un conflicto familiar. No obstante, esa persona tiene padres, hermanos, amigos, compañeros de trabajo y personas cercanas.
Muchas de ellas no están viviendo exactamente la misma situación. Sin embargo, la están observando. La comprenden. La sufren indirectamente.
Por eso el universo de lectores capaces de empatizar con una historia es mucho más grande que el formado únicamente por aquellas personas que han vivido la experiencia del protagonista.
Por qué necesitas una situación realista y verosímil
Entonces, ¿por qué son importantes tanto la situación como la comprensión?
Por dos motivos.
En primer lugar, porque para conectar con el lector necesitas aterrizar el tema mediante una situación concreta, realista y verosímil. Decir que tu novela trata sobre “el miedo” es demasiado abstracto.
Mostrar a una mujer que ha invertido todos sus ahorros en una empresa y descubre que tiene solo unos meses para evitar la ruina es concreto. Ahora el miedo tiene forma. Tiene consecuencias. Tiene algo en juego.
Y el lector puede comprenderlo.
En segundo lugar, porque cuando una persona, además de comprender el problema, ha vivido una situación similar, la identificación puede ser todavía más intensa. Ese lector puede convertirse en uno de los lectores más comprometidos con tu obra.
De los conceptos abstractos a los conflictos concretos
Por eso, una parte fundamental del proceso creativo consiste en realizar una criba cada vez más precisa de los lectores que queremos atraer. Necesitamos aterrizar nuestras ideas para hacerlas emocionalmente comprensibles.
En lugar de hablar únicamente de conceptos abstractos, debemos transformarlos en situaciones.
No escribas solamente sobre:
El miedo al fracaso.
Escribe sobre alguien que está a punto de perder aquello por lo que lleva veinte años luchando.
No escribas únicamente sobre:
La soledad.
Escribe sobre una persona que vuelve cada noche a una casa donde nadie la espera.
No escribas solamente sobre:
La culpa.
Escribe sobre alguien obligado a convivir cada día con las consecuencias de una decisión que tomó hace diez años.
Cuanto más concreta sea la situación, más posibilidades tendrás de conectar con el lector.
Encuentra el equilibrio adecuado para conectar con el lector de tu novela
Escribir no consiste únicamente en preguntarte qué quieres decir. También tienes que preguntarte por qué debería importarle al lector.
Eso no significa adaptar tus ideas a lo que crees que el mercado quiere escuchar ni renunciar a tus valores. Significa encontrar un punto de encuentro. Por un lado está aquello que tú quieres mostrar. Por otro, las emociones, experiencias y conflictos que el lector puede reconocer.
En medio de ambos aparece la historia. Y precisamente ahí es donde puedes conectar con el lector sin renunciar a tu identidad como autor.
¿Cuál es el lector ideal para tu libro?
Si tuviéramos que definir al lector potencial más comprometido con una historia, probablemente sería aquel que reúne dos características:
Está en la situación y comprende profundamente el conflicto. El problema es que este grupo suele ser mucho más pequeño. Por eso no deberías escribir únicamente para él.
También existe un grupo mucho mayor formado por lectores que quizá no estén viviendo personalmente esa experiencia, pero sí son capaces de comprenderla y empatizar con ella. Los dos grupos tienen un enorme valor.
Los lectores que viven directamente la situación pueden desarrollar una conexión especialmente profunda con tu obra. Los lectores que comprenden el conflicto aunque no lo estén viviendo permiten que la historia llegue mucho más lejos. Podríamos resumirlo así:
Con la identificación profunda fidelizas. Con la empatía amplías y viralizas.
Conectar con el lector también puede generar recomendaciones
Imagina que alguien pertenece al segundo grupo. No está viviendo personalmente el problema que aparece en tu novela, pero conoce a alguien que sí.
Lee tu libro.
Comprende la situación.
Se emociona.
Y piensa inmediatamente en esa persona.
¿Qué puede ocurrir después?
Probablemente vaya hasta ella y le diga:
“He leído un libro que quiero que leas”.
Ese momento es especialmente poderoso porque demuestra que has conseguido algo mucho más importante que entretener. Has logrado conectar con el lector hasta el punto de hacer que relacione tu ficción con su propia realidad. Y cuando una historia consigue eso, deja de ser únicamente un libro de ficción.
«Se convierte en una experiencia que el lector siente la necesidad de compartir.»
Nos vemos en el siguiente artículo, pon en práctica estos conceptos. ¡Qué tengas una semana de novela!
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