Los juicios de brujería de Salem han transcendido hasta tal punto a lo largo de la historia, que han sido objeto de investigaciones y elemento inspirador para series, libros y películas. Al igual que un reclamo turístico para la localidad de Salem, conocida como la Ciudad de las Brujas, situada en la costa atlántica de Estados Unidos.

Persecución de las brujas de Salem

Salem fue construida por colonos británicos puritanos alrededor del año 1630, cuyas inclinaciones religiosas, claramente conservadoras, mostraban una fuerte creencia sobre la existencia del diablo y su influencia. Está idea se veía reforzada por los continuos enfrentamientos entre los colonos con las tribus indígenas, así como, con sus propios vecinos.

En este contexto el reverendo Samuel Parris se trasladó a la ciudad procedente de las Antillas, trayendo con él a una esclava negra llamada Tituba. Entre las labores que el reverendo la encargaba, se encontraba el cuidado de su hija y el de una prima de esta. Tituba entretenía a las niñas contándoles historias de miedo. En enero de 1692, las pequeñas enfermaron, sufriendo espasmos y alucinaciones. Ante la imposibilidad de los médicos de la época de explicar su dolencia, se atribuyo a un caso de brujería.

Juicios del tribunal especial

Tituba fue encarcelada y presumiblemente torturada, acabo confesando que era bruja. También afirmo que había más brujas en la colonia. Como consecuencia de ello, las niñas empezaron a señalar a multitud de mujeres que fueron acusadas de ser brujas. Aquello contribuyo a que los propios colonos se acusaran entre ellos. Desembocando en una persecución indiscriminada de multitud de personas.

Sometidos a tortura, la mayor parte se declaraban culpables, siendo encarcelados al momento. Mientras, aquellos que seguían defendiendo su inocencia, eran arrastrados al patíbulo. Al contrario de las creencias populares, la forma de ejecución de los acusados en este caso no era la hoguera. Los colonos puritanos se inclinaban por el ahorcamiento o la lapidación, lo que costó la vida tanto a mujeres como a hombres.

Las acusaciones, dirigidas en un principio a personas de baja escala social y mala reputación, fue extendiéndose a las clases altas y personas de moral intachable, razón por la cual se disolvió el tribunal especial que juzgaba los casos, creándose el Tribunal Supremo. A partir de este momento, se liberaron a todos los acusados y los puritanos de Nueva Inglaterra fueron perdiendo su poder en el gobierno. Conscientes o no de su error, acabaron ofreciendo disculpas e indemnizaciones a las familias afectadas.

¿Qué sucedió en realidad?

Hay muchas teorías sobre la razón que provocó semejante reacción en la localidad de Salem, y hasta hoy nadie se ha puesto de acuerdo. Aunque el fanatismo religioso ha demostrado muchas veces su capacidad de alterar la percepción mental de la población, y se sostenga la teoría de una conspiración entre familias rivales, este caso se suele atribuir a una intoxicación de cornezuelo de centeno.

Se trata de un hongo parásito del centeno, de sabor acre y nauseabundo, compuesto con una sustancia similar al ácido lisérgico. Esta sustancia provoca alucinaciones y efectos paralizantes parecidos al eléboro y al curare. Su ingestión puede provocar una enfermedad conocida como ergonismo, con variantes gangrenosas o convulsivas, y síntomas muy parecidos a los que sufrieron las niñas. El centeno se cultivaba en Massachusetts en abril y se recogía en agosto, por lo que su consumo no estaba disponible hasta diciembre. Según registros encontrados, el invierno de 1691 fue frío y húmedo lo que favorece a la formación de los hongos. A pesar del detonante de la intoxicación, la rivalidad entre las familias y el fanatismo religioso pudieron contribuir a expandir semejante locura colectiva.

Conclusiones finales

Aunque nos pueda parecer algo inusual, consumir cereal en mal estado era bastante habitual en la Edad Media y siglos posteriores, donde había una elevada cantidad de población acosada por las hambrunas y carente de los conocimientos médicos que permitieran identificar y tratar las dolencias. Curiosamente, los problemas derivados de la consumición de cornezuelo eran ya conocidas por los sirios y los persas, del año 600 a.C y 305 a.C respectivamente. En la Europa medieval, se identificó un caso de ergotismo en el año 994 en Francia, donde murieron unas 40 000 personas. Llamado por los creyentes el fuego de San Antonio, lo aceptaban con resignación al considerarlo un castigo divino.

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