Los guerreros extraordinarios aparecen con frecuencia en las novelas de fantasía, pero en la historia tenemos ejemplos reales, como el Sansón de Extremadura. Conocido por el nombre de Diego García de Paredes, su fama como militar le hizo objeto de comparativas con el propio Hércules. Su vida militar es perfecta para inspirar las tramas de tus novelas bélicas. No te pierdas la determinación y el valor de este caballero del renacimiento español.

Un soldado que impactó al propio Alejandro VI, el Papa Borgia

En los viajes que realizó García de Paredes, Italia era uno de sus parajes más visitados. A pesar de saber leer y escribir, este hombre se decantó por el oficio de las armas e incluso llegó a entrar al servicio del propio Papa. A pesar de que el combate que lo llevaría hasta él no fuera contra un ejército enemigo. Mientras caminaba por las calles colindantes al Templo de las Mentiras, un guardia vaticano lo insultó. Grave error cometió al agredir con la palabra a un soldado de élite, invicto en cientos de duelos y con más de dos metros de altura. En una época donde las ofensas al honor se pagaban con sangre, el duelo con aquel gigante les saldría caro a esos guardias.

Enervado por el insulto arrancó de cuajo una barra de hierro de una balaustrada, dispuesto a cobrarse las injurias. De los veinte soldados, seis murieron con la cabeza abierta, una mayor cantidad reventados a palos y los pocos que seguían vivos, suplicaban de rodillas. Cuando el Papa Alejandro VI de Borgia supo de aquel espectáculo de sesos y sangre, quiso saber quién lo había hecho. Impresionado por la fuerza de ese gigante, García Paredes fue nombrado guardaespaldas del pontífice. Sin embargo, el precario sueldo lo persuadieron de abandonar el trabajo en busca de otros menesteres.

Un guerrero épico a la altura de Hércules

Durante las batallas contra los franceses en el territorio de Garellano de 1503, García de Paredes estaba a las órdenes del gran capitán Gonzalo Fernández de Córdoba. En una de las campañas, este soldado propuso una maniobra arriesgada que incluía fingir una retirada ante el enemigo para pillarlo por sorpresa. Siendo acusado de cobardía por su superior, que no entendió su maniobra, Paredes entró en cólera.

La furia ciega que le consumió en ese momento lo empujo a ir en solitario a un puente cercano donde los franceses habían tomado posiciones. Espada en mano y con su inmenso tamaño, aprovechó la estrechez del puente para enfrentarse al ejército enemigo. A pesar de que algunos compañeros le siguieron conociendo sus intenciones, no consiguieron aplacar la furia de este. La vorágine de acero en la que se convirtió le construyó una temible reputación y el puente no tardo en estar tapizado de cadáveres. Según los testigos de la época los miembros cercenados caían del puente a puñados tiñendo de rojo las aguas del río.

El duelista invicto que se convirtió en la pesadilla de muchos

Se sabe de numerosos duelos donde el extremeño participó y venció sin encontrarse jamás con la horma de su zapato. Sin embargo, entre todos los combates en los que participó el Desafío de Barletta destaca frente al resto. En el año 1502 se celebró un torneo en el que se enfrentaron caballeros franceses contra españoles. Por supuesto el Sansón de Extremadura fue uno de los elegidos para representar a España.

Al anochecer los franceses solicitaron posponer el combate, pero García de Paredes, que no entendía otro resultado que la victoria absoluta, espetó que habría de terminar con la muerte de unos u otros. Los jueces decidieron sentenciar el torneo en tablas, pero aquello no persuadió al Sansón de Extremadura de lanzar a sus rivales las pesadas piedras que encontraba por el terreno.

Innumerables hazañas militares

Como es de esperar, lejos de retirarse, el Sansón de Extremadura siguió acumulando innumerables hazañas militares. Por su extraordinario recorrido militar, el rey Fernando el Católico le ordenó caballero y deposito en él su confianza. Tras la firma de paz entre Francia y España fue nombrado coronel de Los Tercios. Bajo el mando del cardenal Cisneros realizó varias expediciones en el norte de África. Fue pirata durante unos años e incluso gobernó algunos territorios italianos. Una vida ajetreada digna de un guerrero legendario como el Sansón de Extremadura.

Otra conocida gesta fue la batalla en la ciudad de Cefalonia. Los turcos habían conquistado la ciudad griega arrebatándosela a la Republica de Venecia. Entre los otomanos, existía una máquina medieval conocida como “lobo” muy usada en los asedios. Con ella, enganchaban de la armadura a soldados y los estampaban contra las murallas o bien los tomaban como prisioneros. Hicieron lo propio con Paredes, pero lejos de capturarlo, este mató a todos los que se acercaron a él. Solo fue encarcelado cuando el hambre y el cansancio lo derrotaron. Según cronistas de la época aguanto durante 3 días y consiguió escapar por sí mismo del calabozo. Volvió a unirse al ejército y junto a sus compatriotas consiguió derrotar a los turcos. Esta hazaña le procuro el mote del Sansón de Extremadura o Hércules de España.

Una muerte no tan épica para un gigante

Acompañado por su montante, Diego García de Paredes sería el homólogo real de la Montaña de Juego de tronos. Un hombre de intimidante físico, valor y con un arrojo innato para pelear. Si buscas un guerrero épico digno de las mejores tramas bélicas no puedes pasar por alto al Sansón de Extremadura. Sin embargo, no todas las historias tienen finales grandiosos.

Este hombre de leyenda no murió en una batalla sino victima de un inocente juego infantil. Mientras acompañaba al emperador Carlos V para su coronación cayó del caballo de vuelta a España. Su cuello había sido segado por una cuerda atada entre dos alcornoques. Una muestra de que una vida de leyenda puede acabar de la forma más inverosímil posible.

 

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